Con su aguja que se alza a 142 metros de altura y envuelta en su manto calado de gres rosa, la catedral domina toda la planicie alsaciana. Déjese seducir por esta obra maestra del gótico, símbolo por excelencia de Estrasburgo.

Un prodigio gigantesco y delicado

¡Ineludible! La catedral Notre-Dame de Estrasburgo es el símbolo de la ciudad. Está construida con arenisca rosa de los Vosgos, y se necesitaron casi tres siglos de trabajo para acabar la edificación de este “gigantesco y delicado prodigio”, según palabras de Victor Hugo.
Es una obra maestra del arte gótico, y hay que tomarse su tiempo para admirar su magnífica y asombrosa estatuaria, tanto en el exterior como en el interior.
Observe asimismo el conjunto de magníficas vidrieras en el que destaca el sublime rosetón de 14 metros de diámetro.

Una estatuaria prodigiosa

La fachada de la catedral, con su multitud de personajes, bien se merece horas y horas de observación. Un ojo atento puede descifrar las numerosas historias que relatan las figuras de la riquísima estatuaria.
Por ejemplo, la fachada principal, la más ornamentada, presenta en el pórtico derecho al tentador rodeado por las vírgenes prudentes y las vírgenes necias. En el pórtico izquierdo está representado el combate entre los vicios y las virtudes. Entre uno y otro, el pórtico central evoca la pasión y la resurrección de Cristo. Siguiendo con la visita desde la place du Château, hay que detenerse en el pórtico sur y en particular en las estatuas de la iglesia y la sinagoga.

Estatua

El perro de Geiler

El rosetón

Detalle de la balaustrada

En el interior

La catedral alberga innumerables maravillas. Una de las más admiradas por los visitantes es el magnífico pilar de los ángeles, donde se representa el juicio final.
Tampoco hay que pasar por alto:

  • el púlpito del gran predicador Jean Geiler de Kaysersberg, con su cincuentena de personajes, es una perfecta ilustración del gótico flamígero.
  • el gran órgano: con sus cajas góticas de madera esculpida y policromada,
  • y las impresionantes vidrieras. Datan de los siglos XIII y XIV, y muchas de ellas son las originales. Constituyen uno de los pocos conjuntos románicos que se han conservado hasta nuestros días.

El reloj astronómico

El reloj astronómico de la catedral es de por sí una auténtica curiosidad. Esta obra maestra renacentista de relojería y matemática data de 1574 y sigue sorprendiendo por su finura y por las proezas técnicas que supone. Una de sus particularidades es el calendario perpetuo que indica el desplazamiento de los planetas en un astrolabio. Para tener una visión completa, acuda a las 12.30 h, que es cuando se ponen en movimiento los autómatas después del repique que toca un ángel. Mientras los apóstoles saludan a Cristo al pasar delante de Él, desfilan ante la Muerte las cuatro edades de la Vida.

La plataforma y la casa de los vigilantes

Si quiere asegurarse de disfrutar de una panorámica que corta la respiración sobre los tejados de Estrasburgo, los Vosgos y la Selva Negra, no deje de subir a la plataforma de la catedral. Tras el ascenso de los 330 escalones, le espera una recompensa.
A 66 metros de altura, más allá de donde alcanza la vista, podrá observar de cerca la aguja y los tejados de cobre de la catedral. En la casa de los vigilantes, se conservan dos ruedas de grúa de tracción humana del siglo XV (sistema utilizado para subir las piedras) y un antiguo mecanismo de reloj. La plataforma le invita asimismo a hacer un viaje en el tiempo, gracias a la aplicación VR Strasbourg Cathédrale, que ofrece una panorámica de la ciudad en 1490 y 1730.

Coronavirus

Frente a la pandemia de coronavirus, todos los “lugares que reciben público no indispensables para la vida del país” están cerrados hasta nuevo aviso.

La Oficina de Turismo de Estrasburgo forma parte de ellos.
Sin embargo, podemos localizarnos por correo electrónico : [email protected].

Actualizado el 14/03/2020