El parque de l’Orangerie

Nada como este parque, el más grande de Estrasburgo, para pasear, hacer deporte o disfrutar de la naturaleza en pleno centro de la ciudad.

El escaparate de una ciudad cosmopolita

Me encanta pasear por el parque de l’Orangerie porque es un escaparate increíble de esta ciudad cosmopolita abierta al mundo. En él coinciden familias, grupos de amigos, solitarios o enamorados, revolucionarios que hacen sus pinitos, deportistas aficionados o en grupos organizados.

Un paseo por las bucólicas avenidas de este parque es como hacer un fantástico viaje al encuentro de este público variopinto.

Un paréntesis mágico

En el parque de l’Orangerie, es muy fácil encontrar la posibilidad de vivir uno de esos indispensables paréntesis llenos de encanto.

Unos momentos de plenitud, tanto si se trata de pasear por grandes espacios a la sombra de unos árboles de rara belleza (que tienen mucho que contar), o caminar disfrutando del perfume y el color de las flores. Entre los 3.000 árboles del parque, algunos ejemplares merecen una atención particular.

Sin olvidar las obras de arte diseminadas aquí y allá que suelen descubrirse de forma inesperada.

En cualquier estación

Aunque con la llegada del buen tiempo aumenta el número de visitantes, el parque de l’Orangerie se disfruta a lo largo de todo el año y durante todo el día: en el transcurso de una velada en rincones recónditos, pero especialmente los fines de semana al sol, bajo la lluvia o entre brumas.

Y, además, siempre apetece un tomarse un helado en verano o un cucurucho de castañas en invierno.

¡Imposible cansarse!

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